viernes, 17 de agosto de 2012

Bandoleros morales

Han pasado unos días desde aquella noticia del supermercado de Écija asaltado por unos sindicalistas. Y muy pocos días desde la carta al respecto del teólogo González Faus al Ministro del Interior, carta que les recomiendo encarecidamente que lean. Casi todos los comunicados y artículos que han pasado por mis manos estos días han centrado la noticia más en la personalidad de uno de los dirigentes sindicales, y parlamentario andaluz, que en el hecho en sí mismo: la apropiación de alimentos de primera necesidad para un comedor social.

Qué quiere que les diga: yo también hubiese hecho lo mismo, por ilegal que sea. Estamos hablando de satisfacer las necesidades mínimas de muchas personas a quienes la crisis está empujando a una miseria y una pobreza de tal magnitud que es de vergüenza consentirlo o mirar hacia otro lado. Que se pudra la justicia y se pudran las leyes si éstas no protegen la mínima dignidad del ser humano. ¿Qué justicia es esa sino la de los ricos, la de los poderosos, la de quienes nunca pagan nada por sus actos inmorales e impúdicos, así envíen a la ruina a toda la ciudadanía? ¿Y qué gobierno es éste que se afana tanto en resolver los enormes problemas de este país abocando cada día a más personas a la miseria, a la desprotección social, a la ruina de por vida, sin que mueva un ápice para desviar una punta de los miles de millones de euros que solicita a Europa hacia los más desfavorecidos, mientras urde toda una serie de estratagemas y argucias legales para sustentar a la recua de banqueros inmorales cada vez que con sus indecentes invenciones lucrativas agreden al ciudadano (caso de las preferentes)?

Aunque solamente moral, porque soy cobarde, defenderé siempre a los asaltantes de Écija. Si se les llama bandoleros, bandoleros seremos todos los que les aplaudimos. Las elites han construido en los últimos veinte años un país que no es sino canallesca, silenciándonos a todos con la mentira del crecimiento y el progreso (qué banalidad la de nuestro aburguesamiento, diantre) mientras se llenaban los bolsillos y preparaban el cuento de que todos hemos vivido por encima de no sé qué posibilidades. A la mierda con ellos, ojalá llegue pronto el tiempo en que deban mirar temerosos por sus bienes superfluos e indecentes cada vez que salgan a la calle. No podemos permitir que la pobreza se extienda mientras los titulares de prensa se llenan de miles de millones de euros y en los parlamentos hablan como si no existiéramos…

Agua del cielo

Un taxista de Barcelona, revolucionario marxista convencido, defensor de la banca pública y la regulación intensiva de un país contra los i...